Zürich en invierno – Que hacer en un dia

Hola, que tal? llevo viviendo ya unos años en Zürich, y poco os he hablado de esta ciudad.

Tendemos a hablar de nuestros viajes, y casi siempre, dejamos de lado, nuestro día a día. Nuestra propia ciudad, en la que vivimos.

La otra tarde hice uno de mis hobbys preferidos, que es, el de pasear por el centro de la ciudad. Disfrutando del frescor en la cara, y de poder llevar gorro, bufanda y guantes!! es una delicia. Ya habrá tiempo para el calor del verano! ahora, disfrutemos un poco del frío.

Lo primero, lo primero que hay que hacer…. es beberse un Glühwein. Típica bebida invernal, de esta parte de Europa. Básicamente es vino tinto caliente con especias. Cada negocio le pone su toque personal, y en cada región sabe diferente, pero en esencia, es lo mismo. He de decir, que calienta, y mucho! jeje es lo mejor para ir con el cuerpo calentito.

Zürich en si, es una ciudad clásica, con edificios y fachadas, que recuerdan otras épocas. Poca construcción moderna se ve, pues intentan siempre reformar, antes que derribar. Y paseando por estas calles, es cuando te sientes agradecida de que así sea.

Todo tiene un aura especial, incluso el alumbrado público es el justo y necesario para que puedas andar sin tropezar. A veces pienso que es demasiado poco. Hay calles que casi casi, hay que andar a oscuras. Suiza no es un país de derrochar; a pesar del dinero que tienen, están muy concienciados con el derroche energético, y el cuidado del medio ambiente.

Ver esta cuidad nevada, es una de las maravillas con las que te puedes encontrar en esta vida. Es como si se detuviera el tiempo. Tengo que  deciros, que el centro de la ciudad, es completamente peatonal. Algo que debería ser obligatorio en todas las ciudades. Es realmente, una delicia, pasear por estas calles. O simplemente detenerte en uno de sus muchos miradores, y simplemente, mirar. Mirar y observar a quien pasa por la acera, al que fotografía un monumento o, incluso, el que va a trabajar.

Iconos de esta ciudad, son sus torres campanarios. En la foto de arriba izq, tenemos la iglesia Fraumünster, que data del año 853 dc, conocida por sus vidrieras firmadas por Marc Chagall y Augusto Giacometti. Y en la parte derecha de la foto, la iglesia de San Pedro, o como dirian los suizos, Peterskirche. Su reloj de la torre, tiene un diámetro de 8,7 metros, por lo que es uno de los relojes murales mayores del mundo. Digno de contemplar.

Me resulta curioso, y es de aplaudir con las manos abiertas, que siendo Zürich una de las ciudades mas ricas del mundo, no se les haya ido la cabeza a los políticos creando rascacielos, y modernos edificios, para crear una ciudad vanguardista y moderna. Su encanto es ese, el de parecer vieja, sin serlo. Porque una cosa es lo que se aparenta, y otra muy distinta lo que es. Y cuando paseas, te das cuenta, de esos detalles, que casi pasan desapercibidos, como por ejemplo, tener una parada de taxis, solo de limosinas de alta gama.

Mucho rico, y mucha gente de negocios se mueven por estas calles, que mejor modo de hacerlo en un confortable coche no? pero tú, que vienes de turismo, que quieres conocer la ciudad, que quieres llegar a donde no llegan los vehículos.. entonces, para ti, lo mejor es el tranvía.

Si, has leído bien, el tranvía. No se cuantas capitales en el mundo siguen con esta tradición, pero es algo que no debería desaparecer.

Practico, limpio, rápido, atemporal. Así es el tranvía de Zürich. Clásico, con vagones de antaño, mezclados con una moderna flota, que intenta mantener la esencia del clasicismo, latente en su decoración. Sentarte en sus asientos, y escuchar como chirrían las ruedas de hierro en cada curva, como si de un viaje legendario se tratase, mientras cruzas la ciudad. Y por cierto!! te resguardas del frío invernal, pues el efecto del Glühwein no es eterno.

No hay paseo urbano que se tercie, si no pasas por su principal calle no? Bahnhofstrasse, o calle de la estación, es la calle principal de Zürich. Sin dudas, la calle mas cara de Europa, y posiblemente, la tercera del mundo. Ahí, es nada, señores.

Lógicamente, no a todos les gusta el lujo, ni las grandes firmas de moda, pero es un buen dato saber por donde te mueves. Y curioso resulta, asomarte a los escaparates, y tener ante ti, un reloj valorado en 500.000€.

Como os decía, el tener dinero, no significa tener que enseñarlo, o ser ostentoso. Queda vulgar, tener que mostrarlo. Ellos ya saben que lo tienen, y eso es suficiente. Y un claro ejemplo, es la Bahnhofstrasse. Sobria, elegante, monumental, casi apagada, tranquila. Así es, en general, Zürich.

El casco antiguo esta dividido por el río Limmat, y es totalmente imprescindible, pasear por sus dos orillas. En pleno invierno, cuando a las cuatro de la tarde ya es de noche, impresiona, pasear entre el silencio y la tranquilidad que da esta ciudad. Os recuerdo, que la vida aquí es la de cenar a las seis o siete de la tarde, y fácilmente, te puedes encontrar la ciudad muy tranquila a media tarde.

El río Limmat tiene diversos puentes que unen las dos orillas, algunos peatonales y pequeños, otros más grandes y ruidosos. Pero el más importante es el que se encuentra en Bürkliplatz, de donde se tomo esta foto. Es el puente por excelencia para hacer fotos recuerdos, y sobre todo, es el puente que une el río Limmat, con el gran lago de Zürich. Y donde, a escasos metros, están los barcos, para disfrutar de un viaje por el lago. Aunque eso es otra historia que ya os contaré en primavera. Madre mía como cambia esta ciudad, de una estación a otra, ni os lo podéis imaginar.

Y si además, visitas Zürich en el mes de diciembre, podrás visitar sus famosos mercados navideños. Contemplar uno de los arboles de navidad mas caros del mundo, solo hecho por cristales Swarovski. Y un sin fin de actividades, que te ofrece esta ciudad, en pleno invierno. A que esperas? ven!

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